Cómo elegir una bicicleta de Cross-Country

Cómo elegir una bicicleta de Cross-Country

Disciplina histórica de la bicicleta de montaña, el Cross-Country (o XC) abarca realidades muy diferentes según el nivel en el que se practica. Desarrollándose en recorridos cada vez más exigentes desde el punto de vista técnico a muy alto nivel, el XC también puede concebirse como una excursión realizada a un ritmo sostenido sin más ambición que la de disfrutar en un entorno natural. Según el enfoque, la elección de la bicicleta será entonces muy diferente.

¿Qué es el Cross-Country / Maratón?

Consistente en encadenar subidas, bajadas y tramos rodantes en recorridos naturales o circuitos más o menos largos, el Cross-Country (o XC) es la disciplina más antigua y que reúne con certeza el mayor número de practicantes. De hecho, no requiere infraestructuras específicas y puede practicarse todo el año y en todas las regiones.

Esencia misma de la bicicleta de montaña, el Cross-Country es accesible a todos los niveles, ya sea para practicar MTB de ocio en un espíritu de excursión, o a alto nivel en competición. Las gamas de bicicletas de esta familia son, por tanto, muy amplias para cubrir todas las situaciones, especialmente en términos de topografía de la región donde deseas rodar, de práctica y de presupuesto.

¿QUÉ CUADRO PARA MI PRÁCTICA?

Antes de elegir un cuadro de MTB, habrá que determinar primero tu objetivo. Porque si en una óptica de ocio habrá que priorizar la comodidad y la robustez, en el marco de la búsqueda de rendimiento, los principales criterios a tener en cuenta —más que en cualquier otra disciplina de MTB— serán la ligereza y la agilidad para responder a las exigencias de los continuos cambios de ritmo. Estos puntos, condicionados evidentemente a tu presupuesto, te llevarán de forma bastante natural a optar por un cuadro de acero o de aluminio en el primer caso, y de carbono en el segundo.

Además de la elección del material, el otro punto importante a decidir es el de una MTB rígida o una MTB de doble suspensión. Si las cinemáticas han avanzado enormemente en los últimos años, eliminando casi cualquier efecto de bombeo al pedalear y reduciendo así en gran medida las diferencias de rendimiento, siguen existiendo diferencias notables. Un modelo rígido será, a igual nivel de gama, más ligero, más fácil de mantener y más asequible. La doble suspensión ofrecerá, por su parte, mayor comodidad, mejor tracción y una mejor absorción de los impactos.

Por último, el último criterio a tener en cuenta será el formato de las ruedas: el de 26 pulgadas para una bicicleta más manejable y reactiva, pero que ha desaparecido casi por completo del catálogo de los fabricantes (actualmente reservado esencialmente para los juniors); el de 27,5" para un buen compromiso entre agilidad y facilidad de manejo (ideal para personas que miden entre 1,60 y 1,70 m); el de 29 pulgadas para una bicicleta más rodadora y con mayores capacidades de franqueo (que podrá considerarse a partir de 1,70 m). Cabe señalar que el 27,5+ (ruedas de 27,5" que permiten montar neumáticos muy anchos) es un formato híbrido que aporta más comodidad y estabilidad, pero también mayor versatilidad, ya que numerosos modelos 27,5+ permiten montar indistintamente ruedas de 27,5+ o de 29".

¿CON QUÉ EQUIPAMIENTO?

Las bicicletas de montaña destinadas al XC disponen de suspensiones bastante cortas, con un recorrido que generalmente va de 100 a 120 mm y opciones de bloqueo que permiten afrontar las fases rodantes, de ascenso o de descenso en las mejores condiciones. Este bloqueo a menudo puede accionarse directamente desde el manillar para no perder ni un segundo.

En cuanto a la transmisión, el sistema de monoplato (1x11 o 1x12V) goza de un éxito creciente por la ligereza, la sencillez y la eficacia que ofrece. Pero un practicante de ocio encontrará más ventajas con un plato doble o incluso triple, asociado a una cassette de 10 u 11 velocidades para una mayor versatilidad y mayor tranquilidad en las ascensiones.

El resto de los componentes es generalmente bastante similar independientemente del modelo, con frenos de disco en su mayoría hidráulicos equipados con discos de 160 a 180 mm de diámetro, y ruedas cada vez más compatibles con un montaje sin cámara de aire (Tubeless / Tubeless Ready) que ofrecen, además de una protección máxima contra los pinchazos, una mejor tracción y mayor comodidad. Por último, los modelos de gama alta pueden entregarse con una tija de sillín telescópica que permite adoptar instantáneamente la posición ideal tanto en subida como en bajada.