Con un diseño específico muy elaborado, un peso contenido y modelos para todos los tipos de práctica en carretera (cicloturismo, ciclosportiva, rendimiento), las bicicletas de carretera eléctricas representan ya una opción seria para los ciclistas. Pero ¿qué aporta realmente este tipo de bicicletas y cómo elegir el modelo más adecuado a las propias necesidades? Probikeshop le ayuda a verlo más claro.
LO QUE LA BICICLETA DE ASISTENCIA ELÉCTRICA TIENE PARA OFRECER...
Última disciplina en sumarse a la electricidad, la carretera recuperó muy rápidamente su retraso con modelos muy cuidados tanto estética como técnicamente. Estas bicicletas le sorprenderán por su comportamiento dinámico y su confort.
La gran ventaja de estas bicicletas es que ofrecen una mejor gestión del esfuerzo en función de sus ganas y su forma del día, y permiten ampliar el horizonte de salidas, especialmente con recorridos más accidentados. Al proporcionar una asistencia medida y proporcionada, la bicicleta de carretera eléctrica resulta ideal tanto para las personas que empiezan o con una condición física media como para el competidor que desea rodar con frecuencia sin someter a su cuerpo a una carga de entrenamiento demasiado elevada. También es la herramienta perfecta para realizar una sesión de recuperación o trabajo técnico concentrándose únicamente en su pedaleo, independientemente del perfil del recorrido o de las condiciones meteorológicas. ¡Un poco como con un rodillo, pero con el placer de rodar al aire libre!
Con un exceso de peso a veces modesto, la bicicleta de carretera eléctrica ofrece así una versatilidad sin igual y un confort único para enfrentarse a los puertos más míticos, intensificar sus recorridos o redescubrir el placer de salir en bicicleta.
ENTENDER TODO SOBRE LAS BICICLETAS ELÉCTRICAS
VAE o Speedbike
Hoy en día existen dos tipos de bicicleta eléctrica: las VAE y las Speedbikes.
La VAE es la más extendida. Se trata de una bicicleta equipada con un motor de una potencia máxima de 250 vatios que proporciona asistencia hasta 25 km/h y que solo funciona cuando el usuario pedalea.
La Speedbike es menos habitual. Con asistencia de hasta 45 km/h, su uso está muy regulado ya que, según la legislación francesa vigente, debe estar matriculada y disponer de un permiso de circulación y una placa de matrícula. Además, debe estar asegurada, utilizarse con casco de moto y guantes, y no puede circular por los carriles bici.
EL MOTOR
En cuanto al bloque motor, este puede situarse a nivel del pedalier o en la rueda trasera.
Los motores en la rueda trasera ofrecen un gran silencio y una transmisión de potencia directa para un pilotaje más dinámico. También permiten montar una transmisión clásica a nivel del pedalier. A cambio, dificultan el desmontaje de la rueda trasera y desplazan el centro de gravedad hacia atrás.
Pero la tecnología más avanzada, que equipa cada vez más modelos, es la del motor integrado a nivel del pedalier. Esta solución, totalmente integrada en el cuadro, ofrece la mejor relación eficiencia/fiabilidad, con una distribución óptima del peso, un centro de gravedad bajo y un manejo muy similar al de una bicicleta clásica. La potencia del motor es generalmente de 250 vatios (máximo permitido). La diferencia entre los motores se basará principalmente en el par motor. En concreto, el motor se activa automáticamente cuando se pedalea y, por encima de 25 km/h, el sistema se desconecta para permitir alcanzar velocidades más altas sin ninguna resistencia al pedaleo. Este tipo de motor está programado para ofrecer un apoyo ligero al arranque y un apoyo mayor a medida que aumenta la potencia transmitida por el ciclista, para una sensación de pedaleo fluido.
LA BATERÍA
La batería, inicialmente colocada en el tubo inferior, se integra cada vez más directamente en el cuadro, lo que permite a las bicicletas de carretera eléctricas de nueva generación lucir un diseño puro y muy próximo al de las bicicletas musculares. La potencia, expresada en vatios-hora, corresponde a la tensión (en voltios) multiplicada por la capacidad (en amperios-hora), teniendo en cuenta que cuanto mayor es la potencia, mayor es la autonomía. En carretera, las baterías son generalmente de 250 Wh para limitar el exceso de peso y conservar el comportamiento más natural posible de la bicicleta.
Las bicicletas de carretera eléctricas ofrecen una autonomía más que suficiente para plantearse una buena salida de 50 a 100 kilómetros, o incluso más, en función del desnivel del recorrido, las condiciones climáticas (viento, temperatura), el peso del ciclista y su forma física. Para los ciclistas con menor forma física que deseen utilizar la asistencia eléctrica en la mayor parte del recorrido, o para quienes quieran hacer distancias más largas, es posible llevar consigo una segunda batería en una mochila. Por el contrario, un ciclista en buena forma que ruede por un recorrido ligeramente ondulado solo usará el motor en los tramos más empinados y realizará el resto de la salida en modo muscular.
EL ORDENADOR DE A BORDO
A diferencia de otros modelos de bicicletas eléctricas, las bicicletas de carretera se conforman con ordenadores de a bordo muy sencillos que permiten cambiar de un modo a otro y conocer el nivel de batería. Según los modelos, puede tratarse de una pequeña consola situada en el manillar o de un discreto botón integrado directamente en el tubo superior, cerca de la potencia. Si desea disponer de más datos sobre su salida, deberá equiparse con un ciclocomputador/GPS tradicional.
¿QUÉ VAE PARA MI PRÁCTICA?
El material del cuadro, que condiciona en gran medida el comportamiento de su futura bicicleta, debe ser objeto de una reflexión profunda para encontrar el que mejor se adapte a sus necesidades, en función de sus limitaciones y su presupuesto.
Los cuadros de aluminio ofrecen generalmente un buen compromiso entre confort y rendimiento a un precio asequible. Sin embargo, los usuarios más exigentes y los competidores a menudo les reprochan un peso excesivo y una falta de rigidez. No obstante, este material ha experimentado importantes avances en los últimos años y actualmente es posible encontrar cuadros de aluminio de alta gama con prestaciones cercanas al carbono. Se utilizan principalmente dos tipos de aluminio: el 6061 y el 7005; el primero es considerado más ligero, mientras que el segundo, más resistente, permite reducir la cantidad de material necesaria para fabricar el cuadro. Algunos fabricantes también ofrecen cuadros de escandio. Combinado con el aluminio, permite un ahorro de peso del 10 al 15 %.
El carbono es, por su parte, el material preferido en el ciclismo de carretera actual. Pudiendo combinarse infinitamente con diversas fibras, permite obtener cuadros especialmente ligeros y reactivos, aunque más exigentes física y técnicamente. La densidad y la orientación de las fibras de carbono otorgan propiedades específicas a cada modelo (elasticidad, rigidez, reactividad, confort, aerodinámica…). Considerados algo demasiado elitistas para quien simplemente quiere salir a airear la cabeza, están especialmente bien adaptados para deportistas avanzados o competidores.
Una vez seleccionado el material, los demás criterios de elección de su bicicleta dependerán principalmente de su práctica y su terreno de juego: ¿rueda exclusivamente en carretera o le gusta aventurarse de vez en cuando por senderos? En el primer caso, opte por un cuadro clásico con ruedas y neumáticos estrechos. En el segundo caso, opte por un modelo Gravel, con espacio a nivel de los tirantes y la horquilla que permita montar neumáticos más anchos.
Además, la elección de la tecnología del motor, en la rueda trasera o en el pedalier, condicionará en gran medida su futuro modelo.