En una isla desierta, un ciclista probablemente llevaría dos cosas: su bicicleta y una bomba de bicicleta. ¡Accesorio indispensable, la bomba encuentra su lugar tanto en el taller como en el terreno, sea cual sea la disciplina practicada!
Pinchazos, cambio de neumáticos, reinflado o ajuste de la presión: la bomba de bicicleta se utiliza constantemente. Este accesorio, para durar en el tiempo y ofrecer todas las posibilidades de ajustar correctamente su montura, debe elegirse con atención.
Las características de las bombas de bicicleta
Los tipos de bombas: bombas de pie, bombas de mano, bombas de CO2, bombas para suspensiones
TODO LO QUE NECESITA SABER SOBRE LAS BOMBAS DE BICICLETA
Las bombas de pie
La bomba de pie es la bomba de taller por excelencia. Ofrece un inflado eficaz gracias a su gran volumen de aire, reduciendo al mismo tiempo el esfuerzo necesario para alcanzar la presión deseada. Su diseño la hace agradable y sencilla de usar: bien apoyada bajo los pies del usuario, es estable; su cómoda empuñadura permite un buen agarre mientras que el largo tubo asegura un acceso fácil a la rueda, tanto si la bicicleta está en el suelo como en un soporte de reparación. Por último, el vástago y el cuerpo de la bomba, de grandes diámetros, rigidizan el conjunto. Al permitir un inflado preciso gracias al manómetro integrado, la bomba de pie dispone la mayoría de las veces de varios adaptadores para una compatibilidad múltiple con las principales válvulas del mercado (Presta, finas y desenroscables, y Schrader, más gruesas y similares a las válvulas de los coches). Por último, se pueden incluir accesorios para poder inflar balones, por ejemplo, ampliando así el campo de aplicación.
Cabe señalar que para instalar los neumáticos tubeless, están apareciendo nuevos tipos de bombas de pie: contienen una reserva de aire a presión. Una vez llenada manualmente, esta reserva libera en una fracción de segundo una gran cantidad de aire en el neumático. El efecto está garantizado: ¡ya no es necesario un compresor!
Las bombas de mano
La bomba de mano es ideal para el terreno gracias a su tamaño reducido y su ligereza. Los modelos más compactos pueden medir tan solo entre 15 y 25 cm de largo y pesar apenas unas decenas de gramos, especialmente gracias al uso del carbono. Cabe decir que estas bombas ofrecen una gran libertad y caben en una pequeña mochila, un bolsillo del maillot o incluso en la bicicleta mediante una fijación específica generalmente acoplada a la del portabidón.
Aunque existen bombas de doble acción que envían aire tanto en la ida como en la vuelta, las bombas de mano siguen siendo limitadas en su caudal y no permiten alcanzar presiones elevadas. Una bomba de este tipo es ante todo una solución de apoyo diseñada para las reparaciones en el terreno.
Las bombas de CO2
Aquí, el uso es muy sencillo. La bomba, de tamaño muy pequeño, alberga un cartucho de un solo uso. Una vez percutado, el cartucho libera instantáneamente una cantidad de CO2 suficiente para inflar un neumático. La operación es muy rápida y el tamaño mínimo, al igual que el peso. Los cartuchos pueden disponer de un adaptador liso o roscado. Diferentes volúmenes están disponibles según la disciplina (carretera / MTB).
Las bombas para suspensiones
Estas bombas de alta presión no están destinadas a los neumáticos, sino a ajustar las horquillas y amortiguadores con muelle de aire que necesitan un volumen de aire limitado pero presiones muy elevadas (generalmente hasta 20 bares / 300 psi).
De plástico o de metal, disponen de un manómetro muy preciso y de un flexible para conectarse a las válvulas del amortiguador, a veces poco accesibles.
¿Qué bomba de bicicleta elegir?
Antes de nada, es mejor verificar que la bomba elegida sea compatible con las válvulas utilizadas. Las bicicletas actuales están en su gran mayoría equipadas con válvulas Presta o Schrader, y Dunlop en menor medida. Es raro que no haya un adaptador disponible para pasar de una válvula a otra.
A continuación, el caudal de aire debe adaptarse a los neumáticos a inflar. Un ciclista que practica la carretera no puede conformarse con una única minibomba para alcanzar sin agotarse las altas presiones utilizadas en la disciplina, generalmente situadas entre 7 y 8 bares. Para inflar cómodamente en el taller, la bomba de pie, o como mínimo una bomba de mano de alta presión, es el mejor accesorio.
En MTB, con la moda de los neumáticos de grandes secciones, una bomba de gran volumen será muy apreciable. Además, un ciclista de MTB que utiliza neumáticos tubeless o tubeless ready debe ser capaz de enviar rápidamente una gran cantidad de aire al neumático para hacer «chasquear» el neumático, garantía de un montaje eficaz. La operación es a veces posible con una bomba de mano, pero no siempre. En cualquier caso, será mucho más fácil realizarla con una bomba de pie.
La precisión del manómetro también entra en juego: algunos neumáticos tubeless de gran volumen, en MTB, pueden llegar a presiones muy bajas. ¡Una diferencia de unos pocos psi puede cambiar radicalmente el comportamiento de la bicicleta! (1 bar = 14,51 psi). Además, no todos los manómetros son iguales: cuanto más grande es el cuadrante, más precisa es la escala. En una bomba de pie, debe estar idealmente colocado en la parte superior para permanecer bien visible durante el inflado.
Por último, el peso, el tamaño y la ergonomía deben compararse. Una bomba de pie soporta grandes esfuerzos mecánicos: opte por un cuerpo sólido, de acero o aluminio. Del mismo modo, un pie de metal tendrá una mayor durabilidad que uno de plástico.
La misma lógica se aplica a las bombas de mano: si el carbono o el plástico reducen el peso, el uso del aluminio puede favorecer la durabilidad.
Además, la bomba de pie, necesariamente voluminosa pero muy funcional especialmente en caso de uso intensivo, debe idealmente complementarse con una bomba de mano compacta o, para los ciclistas y pilotos que buscan la máxima rapidez en las reparaciones y un bajo peso, una bomba de CO2.
La configuración ideal para el ciclista de MTB
Una bomba de pie de gran volumen, eventualmente dotada de un depósito de aire adicional para los neumáticos tubeless, sólida, estable y con un manómetro preciso. Se guarda permanentemente en el taller o en el coche.
Una pequeña bomba de mano la complementa para reparar en caso de pinchazo en el terreno. Los competidores preferirán una bomba de CO2 en el terreno, más rápida, pero los cartuchos son de un solo uso. En el taller, una bomba de alta presión asegura además un ajuste preciso de las suspensiones de aire.
La configuración ideal para el ciclista de carretera
Una bomba de mano o de pie de alta presión capaz de inflar a más de 8 bares para el taller. Para llevar consigo en las salidas: una bomba de CO2 y ¡uno o incluso dos! cartuchos de un solo uso adaptados a una presión elevada (un cartucho de 16 g puede, por ejemplo, inflar a 9 bares).
Para los ciclistas ocasionales o urbanos
Una bomba de pie básica permite inflar los neumáticos de vez en cuando de manera eficaz y sin agotarse. Y para los trayectos al trabajo, una pequeña bomba de mano en la bolsa le permitirá hacer frente a un pinchazo.